jueves, 27 de agosto de 2009

Libertad de prensa

En su enfática alocución de cierre del debate por la delegación de facultades del Poder Legislativo al Ejecutivo, el presidente del bloque oficialista en la cámara de Diputados de la Nación, Agustín Rossi, casi como en un discurso de barricada, desafió a la oposición a acompañar el proyecto de Ley de Radiodifusión que presentará el gobierno nacional. Lo mismo hizo la presidenta cuando anunció la estatización del fútbol.Como manotazos desesperados, antes de perder la mayoría el 10 de diciembre, el kirchnerismo quiere aprobar la mayor cantidad de proyectos de ley que le permita llegar en mejores condiciones al 2011. Como escribiéramos a menos de una semana de las elecciones en nuestro blog “Niego la negación”, afirmamos que el “modelo” K lejos de estar muerto, está tratando de renacer de sus cenizas, para lo cual parece que la oposición está ayudando bastante.Ahora bien, ¿qué garantías puede ofrecer una reforma a la Ley de Radiodifusión en este momento?Es cierto que es una asignatura pendiente de la democracia desde el año 1983. Pero, ¿es éste el tiempo de modificarla, cuando todavía no se han aquietado las aguas de los últimos comicios y no se ha aclarado el panorama político partidario de la República?¿Cuál es el “modelo” de medios audiovisuales que queremos el conjunto de los argentinos? ¿El del Kirchnerismo perdedor en las últimas elecciones y tratando de recuperarse a los golpes en la oscuridad o el de la oposición que se debate entre la nebulosa de no saber cuál es su referente, ni siquiera cuál es su partido político?Escuchando a los funcionarios del gobierno, a los “intelectuales” que lo apoyan e incluso a los periodistas oficialistas, pareciera que todos los colegas que trabajan en medios privados son voceros de los intereses de sus empresas. Con aquella vieja y controvertida contradicción entre libertad de prensa o libertad de empresa, quedan inhabilitados para opinar todos los editorialistas de diarios, radios o canales privados.Con el agravante de una absoluta falta de solidaridad gremial. Con este criterio, también se puede afirmar, y no sin fundamento, que todos los periodistas que opinan en medios “públicos” representan los intereses de la minoría gobernante. (A juzgar por los comentarios de estos colegas pareciera ser de esta manera).Pero entonces nunca existiría la libertad de prensa, porque quienes no trabajen en medios privados (con intereses empresarios) lo harían en medios oficiales (con intereses partidarios). Salvo aquel viejo y extemporáneo “yo la escribo y yo la vendo”. Utilizando eufemismos, la izquierda se autodefine “progresista” y la derecha “centrista”, pero todos descalifican al otro en función de su supuesta ideología, sin tener en cuenta que la realidad es muy dinámica y los mismos que hoy editorializan en medios “públicos” ayer lo hicieron en medios privados adonde hasta llegaron a ocupar cargos de conducción. O lo que es peor lo hacen de manera simultánea. Y no cualquier medio privado, en los más representativos de lo que hoy llaman peyorativamente como “oligarcas”, “golpistas”, “neoliberales” o “derechistas”.

viernes, 21 de agosto de 2009

Policía estática

Hace años que la policía tiene todas las noches un móvil parado con varios efectivos en lugares fijos de la ciudad: avenida Caraffa al 2700, frente a los CPC de Arguello por Donato Álvarez y de Villa El Libertador, en los puentes de la Av. 24 de Setiembre, Maipú, Plaza de las Américas, Avenida Revolución de Mayo y La Coruña, Ruta 9 y Barcelona, Vélez Sarsfield y Circunvalación y otros, donde no se distingue si están haciendo adicionales en algún puesto fijo o controlando a los vehículos de alquiler.Allí los uniformados detienen a taxis y remises, piden la identificación del conductor y pasajeros para llenar una planilla y cumplir con la formalidad. Pero nada garantiza ni que el pasajero tenga documento, ni que el documento no sea falso ni que sea un señuelo que lleva al coche a un lugar donde otros esperan para asaltarlo y al pasajero no se le puede probar participación. O que directamente no la tenga. Pero así como nosotros sabemos donde exactamente está ubicado el control desde hace años, también lo saben los delincuentes. Entonces no les cuesta nada desviar por Italia en Villa Cabrera, tomar por el puente Santa Fe o Avellaneda, Ricardo Rojas o Bv. Los Alemanes, porque están seguros que por allí no habrá ningún control que los detenga. Ni que hablar de los asaltos domiciliarios o a negocios. Salvo que estén muy cerca de estos puestos fijos, los ladrones se pueden mover con toda tranquilidad. Incluso si uno recurre a estos patrulleros, la respuesta es que ellos están sólo para control de taxis y remises. ¿Tan difícil es comprender que al igual que una ruleta rusa, los controles tienen que ser móviles y estar en los lugares más imprevistos y cambiantes permanentemente? De esta manera quienes tengan la intención de cometer un delito, no estarán nunca seguros y no sabrán en qué momento va a aparecer la patrulla policial. Pero claro, parece que el objetivo fuera el marketing policial. Que los móviles estén ubicados en las avenidas de mayor circulación y siempre en los sitios mas iluminados (que no son muchos en la ciudad de Córdoba), para que la mayor cantidad de personas los vean y digan: ¡Que bien, como trabaja la policía!Mientras tanto en los barrios periféricos, en las zonas oscuras, en los barrios donde no hay vigilancia privada, que tiene un costo elevado y adicional a los impuestos que el ciudadano ya paga para tener seguridad, los hechos delictivos están a la orden del día. No es cuestión de tener un operativo exitoso después de cometido el hecho. Que puede salir bien o mal. Al igual que con la salud: mejor es prevenir. Es mas barato, más eficiente y menos traumático.

sábado, 15 de agosto de 2009

El corralito sigue vigente

Para algunos bancos (no me consta que todos) el corralito sigue vigente. Si bien no prohíben extraer más de mil pesos por día, si se lo hace, y es imprescindible concretarlo por una caja, cobran una comisión. Aunque la cuenta sea de sueldo y no hubiera sido abierta voluntariamente por el cliente, éste no puede sacar más de mil pesos por día por cajero electrónico. En caso de querer extraer una cifra mayor, hay que hacer cola frente a una caja y por usarla el banco cobra un derecho. Esto no había ocurrido nunca desde que tengo uso de razón. Un cliente podía depositar y sacar la cifra que quisiera en las cajas de los bancos, mientras tuviera fondos. Ahora uno está obligado a acudir varias veces al cajero electrónico hasta extraer la cifra que exceda a los mil pesos. Por supuesto nunca dos veces en el mismo día. En caso contrario, el banco lo obliga a utilizar la tarjeta de débito, internet o débito automático para pagar sus cuentas. Existe otra opción, que es abrir una cuenta premium, que no cualquiera puede hacerlo y adquirir con ella un paquete de productos que no necesariamente el cliente precisa. ¿Por qué razón el cliente tiene que estar obligado a todas estas molestias o gastos, si el dinero es de él y siempre estuvo a su disposición, con la condición de ir dentro del horario bancario?¿Para qué tienen cajeros los bancos si uno tiene que pagar una comisión por usarlos? Evidentemente para desalentar el sistema y reducir el personal.Incluso ahora, con la excusa de la gripe A, algunas entidades obligan a sus clientes a hacer largas colas en el exterior de la institución crediticia, sin importarles las bajas temperaturas ni la edad de los mismos. ¿Si ahora los bancos tienen liquidez y no hay una razón de política económica estatal que lo justifique, por qué uno debe padecer estas limitaciones? ¿Por qué un empleado no puede cobrar su sueldo completo en un solo día y debe hacerlo, según su salario en varias jornadas?Esto alienta la compra de divisa extranjera y el colchón como método de ahorro, con todos los riesgos que implica, sobretodo si uno tiene en cuenta que ni las cajas de seguridad de las entidades financieras ofrecen garantías. Está claro que los bancos siguen siendo los privilegiados de la política oficial, importándoles poco y nada la atención al cliente. Para ellos no sólo no hay una actualización de la ley que los regula ni retenciones a su renta, sino que tampoco el Estado controla sus disposiciones internas.

lunes, 3 de agosto de 2009

Campo de batalla

Desde hace casi un año y medio el gobierno nacional parece empeñado en una pulseada contra el campo. Lo que primero fue una suba en las retenciones de los productos agropecuarios, que no se logró, se transformó en una puja sin sentido entre la máxima autoridad de la Nación y los representantes de la actividad.Esto sirvió de excusa para que los opositores desperdigados en los más variados colores políticos se encolumnaran detrás de los reclamos rurales y ganaran elecciones en la mayoría de las provincias. El gobierno de Cristina Fernández lejos de amilanarse después de la derrota electoral, parece empecinarse en una estrategia que tiene sumido al país en una evitable recesión económica, que puede tener consecuencias impredecibles. Pareciera que no aflojar frente a los reclamos de la Mesa de Enlace se ha transformado en una estrategia de máxima. A lo sumo si damos veinte centavos más a los productores lácteos lo hacemos con un rimbombante acto mostrando nuestra “generosidad” y “sacrificio”, en pos de preservar los puestos de trabajo del sector, cuando hace más de un año que se vienen afectando. Para ello no se vacila en avasallar la autonomía de una de las más poderosas provincias argentinas, organizando un acto en una ciudad de la cuenca lechera, gobernada por el principal referente kirchnerista cordobés, acompañada la presidenta por los gobernadores de otras provincias, pero no de la anfitriona.Se comete el infantilismo de no asistir a la inauguración del exposición ganadera más importante de la argentina y que el palco esté ocupado por opositores políticos. Mas allá de quienes pisaron ese palco en nuestra historia nadie puede negar la importancia de la actividad rural. Se exhibe como gran acto de equidad social elevar el salario mínimo a menos de 1.500 pesos, cuando la persona que lo anuncia está siendo cuestionada por multiplicar exponencial y dudosamente su patrimonio personal a niveles intolerables y que ya dio motivo a investigaciones judiciales de enriquecimiento ilícito. Por supuesto para dejar conforme al cuestionado líder de la CGT, al que también se le concede la conducción de importantes puestos estratégicos del Estado. Se comienza un diálogo con distintos sectores de la sociedad, pero se tarda en convocar a los dirigentes de las cuatro entidades representativas del campo y cuando se lo hace, de ponerse de acuerdo ni hablemos.Tampoco se convoca rápidamente al gobernador del tercer estado argentino y uno de los principales productores de la actividad agropecuaria, que con sus exportaciones más divisas ingresaron al país desde el año 2002. Mezquinas razones de simpatía política siguen motorizando la gestión del gobierno de Cristina Fernández, que se empeña en dar clases magistrales, sin tener en cuenta que ya no está en el senado, no es opositora y no conoce acabadamente los temas que aborda. No basta con esconderlo a Néstor Kirchner; la presidenta y su verborragia vacua también produce el rechazo de la sociedad.