jueves, 22 de julio de 2010

Córdoba, cuna de músicos



En la foto aparecen arriba, de izquierda a derecha, Forestieri (saxo alto), Pedro Delistovic (saxo tenor), Ismael Britos (piano), Gallo (trompeta y arreglos) y Marcelo Yocco (bajo). Abajo, Micky Lerman (batería, un joven de 17 años, famoso hoy como Chico Novarro), Luis Ordoñez (canto) y Brancolini (saxo alto)

No mucha gente sabe que nuestra provincia es la cuna de muchos músicos y cantantes que luego tuvieron gran repercusión en el país y el mundo.

Comencemos por la historia de uno de ellos.

Don Vicente Forestieri era un importante sastre de Córdoba, que a comienzos de la década de 1930 a quien le compraba un traje le regalaba mil ladrillos y un terreno de un vasto loteo que poseía en la zona sur de la ciudad. Llegó a regalar 3000 lotes y surgió así en 1932 el barrio conocido como Villa Forestieri, con escuela, tanque de agua, dispensario y un hermoso chalet que sortearon sin pagar un peso. En 1950 el barrio recibió su nombre actual, Villa El Libertador, y tiene ahora cerca de 40.000 habitantes. La plaza y una calle del barrio llevan su nombre.

Su hijo, Hugo, estudió saxo, y en 1944, con catorce años de edad, debutó en un baile. En 1949 ingresó a la orquesta de Firpo Pilone, donde actuaron figuras como Don Fabián (autor de Dos Almas o Cobardía) o Raúl Felipe Lucini, luego gobernador de Córdoba. En ese mismo año de 1949, se unió a quienes serían otros puntales de la música cordobesa en los cincuenta: Tullio Gallo, Amado Brancolini y Enrique Morel formaron la Jazz LOS CLIPPERS, auspiciados por la sastrería Forestieri e Hijos. Precisamente después de los carnavales de 1950, Los Clippers se separaron y Hugo se fué en Marzo a Brasil. Regresó en Noviembre del mismo año y en la orquesta de Don Farina volvió a encontrarse con Gallo y Brancolini.

Cumplidos los compromisos de los Carnavales de 1951, Forestieri, Gallo, Micky Lerman (Chico Novarro), Luis Ordoñez y Brancolini formaron la MONTECARLO JAZZ. Era una sociedad musical y por discrepancias en la conducción comercial, dado que no se concretaban giras, Forestieri y Micky Lerman decidieron formar su propia orquesta: Hugo Forestieri y su Orquesta Argentina de Jazz. Gallo y Brancolini se fueron a Buenos. Allí formaron junto a otro músico de origen cordobés, Carlos Tarbine, Carlinhos y su bandita, donde empezaron Palito Ortega y Dino Ramos (autores de temas como Vestida de Novia, Sabor a Nada y otros) y Silvio Soldán. Luego formaron un coro de cuatro voces que integraban los propios Gallo, Brancolini, Estela Raval y Ricardo Romero. Estos últimos se retiraron y con ese modelo formaron los Cinco Latinos, que casi integra Roberto Yanés, otro cordobés de trascendencia internacional. A estos los reemplazó Luis Ordoñez, quien triunfó también en América y ganó el Festival Buenos Aires de la canción con el Vals Amarraditos. En 1951 debutaron Forestieri, en saxo; Micky Lerman en batería y como cantante Raúl Bonetto. Estos dos últimos formarían años después en Buenos Aires el dúo Los Novarro, con los seudónimos de Largo y Chico Novarro. Luego destacado como cantante, autor y actor. En 1956 ingresó como cantante y bongosero Cacho Valdez, luego manager por muchos años de Los Iracundos, y coautor de varios de los más conocidos éxitos de este grupo.

Muy pocos conocen que Córdoba fue semillero de grandes músicos y cantantes en todo el país.

lunes, 5 de julio de 2010

¡Basta de accidentes ya!

Estudios recientes indican que las principales causas de accidentes de tránsito son invasión de carril y exceso de velocidad. Pasar un vehículo en zona prohibida implica literalmente circular de contramano. Como esto va acompañado de aumento de velocidad, cualquier rodado que viene confiado de frente, por su mano, circulando normalmente, se encuentra con la sorpresa de un bólido. O en caso contrario, el coche que intentó la maniobra, pretende volver a su carril, rosando o chocando a aquel que quería pasar.

Estas causas son las más frecuentes de todos los accidentes que se producen en nuestras calles y rutas. Esto viene a veces adobado con buen alcohol, buena comida, espíritu temerario o prisa en llegar a destino, celulares y GPS. Las maneras más positivas de disminuir, sino hacer desaparecer estos siniestros -aparte de la persistente Educación para la Salud, que ya no vemos en la Argentina- es el control rotativo de la Policía Caminera. Si los uniformados se encuentran siempre en el mismo sitio, conocido de memoria por los viajeros, y hacen disminuir la velocidad, solo en ese lugar, incluso, con el riesgo de provocar accidentes por las largas colas que producen ellos mismos, los accidentes no desaparecerán. Por el contrario, aumentarán. Basta con saber dónde están los famosos conitos naranjas, que generalmente son dejados permanentemente en el mismo lugar, para tomar todas las precauciones en ese sitio y luego violar todas las normas de tránsito. Total sabemos que en otro lado no los vamos a encontrar.

Si lo único que buscan los policías es luces encendidas (que son importantes, pero no fundamentales), uso de cinturón, (que atempera los efectos del siniestro, pero no lo evita) o si los conductores poseen o no los papeles en regla, es probable que se puedan detectar muchos infractores, pero no evitar ni accidentes ni muertes. Sólo los controles sorpresivos, rotativos y permanentes, pueden lograr que los conductores teman la presencia de los controladores en cualquier lugar no previsto de la ruta y respeten la velocidad y los carriles por donde deben circular.

Otra causa no mencionada, pero muy frecuente de graves choques es la poca distancia existente entre vehículo y vehículo. A un argentino residente en Alemania una vez le sacaron una foto, lo detuvieron y le hicieron una fuerte multa, que debía pagar en el lugar, sino le retiraban el rodado. Esa foto no medía ni la velocidad, ni la violación de carriles de tránsito, sino el espacio reglamentario que debía existir entre un coche y otro. Esto posibilita que en caso de frenada brusca, siniestro, niebla, tierra, humo, o cualquier otro imprevisto, el conductor tenga tiempo de frenar, para no verse involucrado en un impacto con el vehículo que va adelante. No es tan difícil. Solo hay que tener programas de difusión y educación persistentes, controles adecuados y responsabilidad por parte de los que manejan. La velocidad, el respeto al carril y la distancia entre vehículos son prioritarios en cualquier conductor prudente.