martes, 30 de noviembre de 2010

MITOS SOBRE LA VIOLENCA CONYUGAL

Insistimos una vez más sobre el tema, porque cotidianamente aparecen noticias de mujeres gravemente dañadas o asesinadas por sus parejas.
1) Se trata de sujetos enfermos: las mujeres tienen una personalidad masoquis­ta o débil, y los golpeadores tienen una per­sonalidad psicopática o son alcohólicos. A través de este mito que ubica el problema en el plano psicopatológico (o sea en el pla­no individual), se niegan aspectos estructu­rantes del problema de la Mujer Golpeada.
2) Ella hace algo para provocarlo: este mito señala la "naturalidad" de la estructu­ra jerárquica de la familia patriarcal, en la que los hombres (ya sean maridos, padres o hermanos), son la cabeza de la familia y las mujeres y los niños ocupan posiciones subordinadas. La idea de que dominio y control de los subordinados en el hogar son un derecho del hombre es compatible con el concepto de mujer como propiedad que puede requerir diferentes grados de control. En muchas ceremonias de casa­miento se sigue repitiendo el juramento de obediencia de la esposa. y si la esposa desobedece al marido, cuáles son los dere­chos de éste? No requiere demasiada ima­ginación advertir que, socialmente, se aprueba la utilización de la fuerza (de la fuerza física). Si la esposa y los hijos deben obedecer al marido y al padre, entonces se justifica que éste utilice la fuerza física para controlarlos.
3) Si ella quiere se puede ir: este mi­to niega la situación psicológica de páni­co de la víctima a ser encontrada por el agresor y a ser castigada más duramente debido a su intento de alejarse y también la carencia de una organización asistencial a la que pudiera recurrir 'para albergarse y/o ser amparada durante el período de toma de decisiones.
4) Si ella quiere puede denunciar: este mito niega las dificultades materiales con que se enfrentan las mujeres golpeadas, produc­to de la "burocracia" y de las actitudes del personal a cargo en comisarías o tribunales que desalientan la tramitación de este tipo de denuncias.
5) El problema está restringido a los sectores populares: esta adjudicación del fe­nómeno a las clases bajas, convertido des­pués en mito, se debe a la obra de algunos escritores e investigadores cuyos mues­treos de población estaban restringidos a las clases bajas. Diversos estudios en comuni­dades adineradas ratifican la extensión del fenómeno de la Mujer Gol­peada en los distintos sectores sociales.
Los motivos por los que se llegó a la afirmación errónea de que las Mujeres Golpeadas pertenecerían principalmente a sec­tores populares es la mayor tenden­cia de las personas humildes a depender de la intervención policial y de las instituciones asistenciales públicas.
Podemos agregar que en la revisión actual de expedientes de divorcio, la causal "injurias" muchas veces se descubre como el eufemismo ocultador de los golpes y "protege" a matrimonios de clase media y alta de la "vergüenza social" que sobre ellos podría atraer el conocimiento de su violencia íntima. En estas clases la asisten­cia médica es privada y asume característi­cas confidenciales.

martes, 23 de noviembre de 2010

HACER VISIBLE Y QUITARLE NATURALIDAD A LA VIOLENCIA CONYUGAL

En el blog anterior hablábamos de la invisibilidad y naturalidad de la violencia conyugal. Es imprescindible conocer de qué se trata la violencia conyugal y cómo se manifiesta para poder hacerla visible y quitarle naturalidad. Se define como violencia conyugal, a aquellas agresiones que se producen en el ámbito privado en el que el agresor, generalmente varón, tiene una relación de pareja con la víctima. Dos elementos deben tenerse en cuenta en la definición: la reiteración o habitualidad de los actos violentos y la situación de dominio del agresor que utiliza la violencia para el sometimiento y control de la víctima. Este maltrato puede ser: -Físico (Abandono físico, malos tratos físicos)Actos que atentan o agreden el cuerpo de la persona tales como empujones, bofetadas, golpes de puño, golpes de pies, etcétera.-Psicológico: (Emocional) (Malos tratos psicológicos)Actitudes que tienen por objeto causar temor, intimidar, ycontrolar las conductas, sentimientos y pensamientos de la personaa quién se está agrediendo como las descalificaciones, insultos,control, etcétera.-Sexual: (Abuso sexual)Imposición de actos de carácter sexual contra la voluntad de la otra persona. Como por ejemplo exposición a actividades sexuales no deseadas, o la manipulación a través de la sexualidad.-Económico: (Abandono/negligencia) (Malos tratos de tipo material o económico)No cubrir las necesidades básicas de la persona y ejercer control a través de recursos económicos. Violación de derechos.Manifestación:-Golpes e incidentes graves, insultos. Manejo económico. Amenazas. Chantajes. Control de las actividades. Abuso sexual. Aislamiento de familiares y amistades. Prohibición a trabajar fuera de la casa. Abandono afectivo. Humillaciones. No respetar las opiniones.Efectos en la saludSalud física-Enfermedades ginecológicas: dolor crónico pelviano, flujo vaginal persistente, sangrado genital de origen disfuncional. Abuso y dependencia del alcohol y sustancias. Enfermedades de transmisión sexual (ETS) y SIDA. Daños corporales (lesiones con arma blanca) y daños más permanentes como quemaduras, mordidas, hematomas. Quejas somáticas poco definidas (cefalea crónica, dolor abdominal, pélvico y muscular, fatiga crónica) Cambios repentinos de peso. Durante el embarazo: aumento del tabaquismo, aborto, control prenatal tardío, retardo de crecimiento, hemorragias del feto, muerte fetal y muerte materna.En el plano sexual-Embarazos no deseados. Disfunciones sexuales. Obligación ejercida por parte del varón de la práctica del aborto. Prohibición del uso de anticonceptivos.-Daños físicos y psicológicos en específico en el plano sexual. Abuso, acoso y violaciones. Fobias sexuales y de la sexualidad en general. Seguramente muchos de estos actos son considerados “naturales” y otros no son tenidos en cuenta porque no se ven, pero las consecuencias, pueden llegar a la muerte de la mujer, como ocurre en los últimos tiempos.Estas acciones son realizadas a veces desde el noviazgo y es un llamado de atención para prevenir futuros malos tratos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

MALTRATO INVISIBLE Y NATURAL

Son tantos los casos recientes que insistimos con el tema.
En nuestro blog anterior hablábamos de la invisibilización y naturalización del maltrato conyugal.
Clara Coria en su trabajo "El amor no es como nos contaron... ni como lo inventamos" dice:
No son pocas las mujeres convencidas de que a ellas "no les cuesta nada" -en aras del amor- anteponer las necesidades ajenas, sostener y solventar los protagonismos de aquellos a quienes aman, pos­tergar sus anhelos, negar sus ambiciones, ceder espacios, per­der autonomía económica, etcétera. Son mujeres que crecie­ron condicionadas por una sociedad patriarcal que les ha he­cho creer que la entrega incondicional de sí mismas les ga­rantiza el amor, que el encuentro de "su otra mitad" les per­mitirá completarse, o que alcanzarán la plenitud cuando sean "descubiertas" (como la Bella Durmiente) y sepan satisfacer las necesidades y expectativas del enamorado. Los costos de postergar, sostener, ceder, perder, etcétera, han sido naturali­zados, es decir, fueron convertidos en "condiciones naturales femeninas", que terminan resultando obvios para todo el mun­do y, en consecuencia, invisibles.
Al hablar de costos no me refiero a los económicos sino a todas aquellas inversiones humanas (afectivas, de tiempo, de espacios, asunción de responsabilidades, sostén afectivo, et­cétera) que son asumidas unilateralmente por gran cantidad de mujeres con la creencia de que al hacerlo, responden al modelo de amor que corresponde a cualquier mujer que se precie de tal. Se trata de un modelo que concibe el amor de pareja a imagen y semejanza del amor maternal. Es decir, co­mo una entrega incondicional, altruista y abnegada. Estas' condiciones, consideradas "tan maternales", han llegado a ser elevadas a la categoría de virtudes. Éste es uno de los mecanismos por el cual la incondicionalidad, el altruismo y la abnegación termi­nan siendo considerados como rasgos "naturales" de la femi­nidad. De esta forma se logra invisibilizar los costos de tan­tas entregas.
Resulta evidente que este modelo de amor maternal ha sido trasladado al vínculo de pareja. Y, una vez instalado co­mo modelo de referencia, es utilizado para encubrir los costos insalubres de tal modelo. En pocas palabras, es utilizado pa­ra ocultar que el costo de la incondicionalidad es la auto postergación, el del altruismo es la ausencia de solidaridad y el de la abnegación, el de la sobrecarga.
No exis­te nada en la vida que deje de estar acompañado por su costo. Todos sabemos que los costos son inevitables porque la vida está poblada de eleccio­nes imposibles de evadir aunque a veces no seamos cons­cientes de ello. Y ca­da una de nuestras opciones significó también la renuncia de otras posibilidades, de otros beneficios, de otras inquietudes, de otras aventuras, de otras ilusiones, de otras conveniencias. Hagamos lo que hagamos y elijamos lo que elijamos no escapamos de los costos, por eso insisto en afirmar que, ya que los mismos son inevita­bles, el mejor negocio para la vida consiste en elegir el costo menos oneroso.

domingo, 7 de noviembre de 2010

DIFICULTADES DE LA VIOLENCIA FAMILIAR

Como continúan apareciendo casos de violencia familiar de todo tipo (física, sexual, etc.), nos parece que el tema tiene vigencia. Desde un punto de vista histórico, la dificultad para la comprensión y el reconocimiento de la violencia en las relaciones familiares ha sido estructurada a partir de dos procesos básicos: el proceso de invisibilización y el proceso de "naturalización"La visibilidad de un fenómeno depende de una serie de factores que determinan la percepción social. Para que un objeto resulte visible o invisible, existen dos condiciones fundamentales.Que el objeto tenga inscripciones materiales que lo hagan perceptible Que el observador disponga de las herramientas o instrumentos necesarios para percibirlo En el caso específico de la violencia interpersonal se consideró siempre como daño sólo aquél que tuviera una inscripción corporal y durante mucho tiempo permanecieron invisibles todas aquellas formas del daño que no eran sensorialmente perceptibles. A tal punto, que las primeras referencias sistemáticas al problema de las víctimas de la violencia familiar utilizaron una terminología que se refería exclusivamente al maltrato físico (Henry Kempe definió el Síndrome del Niño Apaleado en la década del 60 y Leonor WaIker el Síndrome de la Mujer Golpeada en la década del '70). Ahora desde la perspectiva del observador, la invisibilización de la violencia familiar estuvo directamente vinculada con la ausencia de herramientas conceptuales (partiendo de su definición misma) que permitieran identificarla y .recortarla como objeto de estudio. La naturalización de la violencia suele traducirse en expresiones populares que recogen la pauta cultural legitimadora ("la letra con sangre entra", "una buena paliza a tiempo evita problemas", "a las mujeres hay que tenerlas cortitas", "aquí hace falta una mano dura", etc.).De ese modo, las víctimas suelen quedar atrapadas en medio de un "consenso" social que les impide ser consientes de sus derechos y el modo en que están siendo vulnerados.Las Instituciones no son ajenas a la construcción de significados que contribuyen a naturalizar la violencia. Las instituciones educativas durante gran parte de la historia utilizaron métodos disciplinarios que incluían (y en algunos casos todavía incluyen) el castigo físico. Las instituciones del sector Salud todavía se resisten a reconocer el efecto de la. violencia sobre la. salud física y psicológica de las personas. Los gobiernos recién están tratando de incorporar el problema de la violencia familiar a las cuestiones de Estado. Todo ello forma un conjunto de acciones y omisiones que tiene como resultado la percepción de la violencia como un modo normalizado de convivir con los otros. Finalmente, los medios de comunicación continúan vendiendo violencia cotidiana. Es imposible encontrar un programa donde no haya peleas y los noticiosos, están conformados casi exclusivamente con hechos violentos, lo que contribuye a la naturalización del fenómeno.

LA VIOLENCIA DE GÉNERO NO ES BROMA

Aunque últimamente se la esté frivolizando, el estudio de la Violencia de género, particularmente hacia la mujer, sufrió distintos avatares. En los años 40 y 50, coincidiendo con la postguerra mundial, se resaltaban las acciones y reacciones de la víctima hacia el autor de los maltratos y se le llamaba VICTIMA PRECIPITADORA. Acusándola de ser la motivadora del maltrato.
A partir de los años 60 con el desarrollo de la Criminología y el Movimiento Feminista, la Victimología fue el espacio de investigación independiente. El Movimiento Feminista aportó la asistencia de las MUJERES MALTRATADAS y esto motivó también una creciente atención a los MENORES MALTRATADOS.
En un primer momento, la atención se centra en la DENUNCIA, procurando que la sociedad tome conciencia de su gravedad.
Casi de manera simultánea surgen los primeros programas destinados a la atención de las víctimas de la VIOLENCIA DOMESTICA.
Nosotros comenzamos a fines de la década del 70 y comienzos de la del 80 a realizar programas de radio y a publicar artículos en la prensa gráfica sobre esta problemática.
Más adelante se intenta sistematizar los datos sobre la problemática, cuantificando el fenómeno y describiendo sus formas más habituales. Esto da como resultado la formulación de algunos proyectos y políticas para prevenir la VIOLENCIA FAMILIAR, que incluyen reformas legislativas, capacitación de los sectores de Salud, Educación y Justicia y trabajos sistemáticos en los medios de Comunicación. A partir de ese momento comenzamos a trabajar desde el Ministerio de Salud de La Provincia de Córdoba la problemática con esa metodología.
Paralelamente comienza un proceso de evaluación de los resultados de Programas de Asistencia a las Víctimas, implementados por organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Finalmente suele aparecer la necesidad de generar un recurso de asistencia por los agentes perpetradores de la violencia en el contexto doméstico.
En nuestro país estas etapas se han ido desarrollando desde 1984, en coincidencia con la recuperación de las instituciones democráticas.
Para entender esto tenemos que entender la NOCIÓN DE GÉNERO, que según María Eugenia Zavala de Cosio (2003). Es el “Sistema de signos y símbolos, representaciones, normas, valores y prácticas que transforman las diferencia sexuales entre los seres humanos en desigualdades sociales, organizando las relaciones entre los hombres y las mujeres de manera jerárquica, valorando lo masculino como superior a lo femenino. Como una construcción sociocultural e historia que incluye tanto aspectos objetivos como subjetivos, que preceden a los individuos pero que ellos a la vez recrean continuamente en el quehacer cotidiano”
UNIFEM- CEPAL (2004) define a “Género: como enfoque teórico y metodológico sobre la construcción cultural de las diferencias sexuales alude a las distinciones y desigualdades entre lo femenino y lo masculino, y a las relaciones entre ambos aspectos, que se han transformado en una categoría de análisis cada vez mas importante”.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Respiro de los adultos

Hablábamos en el blog anterior de la llamada “Primera edad del Pavo”, también denominada “Edad de la Obstinación, Oposición, Egocentrismo, etc.” En esta el niño pretende hacer lo que se le da la gana y pretende que todo esté a su servicio. También disputa las cosas como si fueran de su pertenencia.Luego de ésta, cuando comienza la escolaridad (5 o 6) años aproximadamente, se inicia un estadio que muchos discuten y se califica como de “latencia”. Es decir que el pequeño aprende a compartir, se socializa, sabe que él no es el centro del universo y que tanto los adultos como las cosas son para todos y debe ser solidario. Esto viene acompañado de un período de latencia también en su curiosidad e inquietud sexual. En la discutida etapa de latencia comienza un acomodamiento y una maduración de su relación con el medio. Afirma Donald Winnicott que para entender la idea del juego en el niño, resulta útil pensar en la preocupación que caracteriza el jugar para él. El contenido no importa. Lo que interesa es el estado de casi alejamiento, afín a la concentración de los niños mayores y los adultos. El niño que juega habita en una región que no es posible abandonar con facilidad y en la que no se admiten intrusiones.O se admiten intrusiones en la medida que no alteren el resultado que el niño espera del juego. Las intrusiones son simplemente objetos en este proceso de jugar que el niño dirige. También dice Winnicott que esa zona de juego no es una realidad psíquica interna. Se encuentra fuera del individuo, pero no es el mundo exterior. En ella el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior y los usa al servicio de una muestra derivada de la realidad interna o personal. Sin necesidad de alucinaciones, emite una muestra de capacidad potencial para soñar y vive con ella en un marco elegido de fragmentos de la realidad exterior. Al jugar, manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños, e inviste a algunos de ellos de significación y sentimientos oníricos (sueños). El juego implica confianza, existe entre (lo que era al principio) el bebé y la figura materna, con el primero en un estado de dependencia casi absoluta y dando por sentada la función de adaptación de la figura materna. El juego compromete al cuerpo, debido a la manipulación de objetos. También porque ciertos tipos de intereses intensos se vinculan con algunos aspectos de la excitación corporal. Dice Winnicott que el juego es en esencia satisfactorio. Ello es así cuando conduce a un alto grado de ansiedad. Pero determinada medida de ansiedad resulta insoportable y destruye el juego. El elemento placentero del juego contiene la inferencia de que el despertar de los instintos no es excesivo.Por supuesto que todo depende del medio en el que el niño se encuentre, de la época y de otras variantes. Puede llegar hasta los 10, 11, 12 ó 13 años. Lo que afirmamos es lo que en términos generales ocurre en la realidad y consta en la bibliografía. Después viene la pubertad, y allí los adultos comienzan a renegar de nuevo.