miércoles, 9 de febrero de 2011

SI TE PORTAS BIEN, TE...

Múltiples son las ofertas que los adultos proponen a los niños en la búsqueda incansable de obtener de éstos, las pretensiones de aquellos.Desde: "Si tomás la sopa, te doy un chocolatín después de comer", hasta "si pasás de grado, te llevo a Bariloche", se recorren todas las estaciones de este ferrocarril que conduce a un solo destino. LA ESTAFA.O en el mejor de los casos puede tener un desvío que nos lleva a otro más pintoresco, EL CHANTAJE. Porque con tal de lograr que los menores lleven a cabo aquellos que se les antoja a algunos padres, tíos, abuelos y D/D, no vacilan en efectuar las promesas más atractivas, a veces (las más) sin tomar en cuenta si van a poder cumplir o no. Total qué importa "si el chiquito no se da cuenta". Este menosprecio y subestimación a los infantes, lamentablemente, es más frecuente de lo que nos imaginamos.Se le propone al niño algún objeto o actividad, que seguramente lo va a tentar para obtener a cambio una conducta que, a veces, es discutible.Luego de haber aportado el pequeño su parte del trato, el adulto en algunos casos especulativamente y en otros por ignorancia, no cumple con la suya.Esto defrauda al niño, lo entristece, hace pedazos sus expectativas y finalmente hace que pierda confianza en sus mayores, que no les crea, y que no crea más en nadie ni en nada. Y por otra parte, que tome como modelo esta conducta y que también en adelante empiece él a mentir (total si los grandes lo hacen). Pero aunque se cumpla con la promesa, en lugar de que el chico aprenda que es conveniente que haga o que deje de hacer tal o cual cosa porque es necesario para determinado fin, y de esta manera vaya madurando y creciendo en su relación con la sociedad en la que le va a tocar vivir algunos años, se habitúa al chantaje, a abrigarse porque le van a regalar un paquete de caramelos, a estudiar en la escuela porque a cambio le van a ofrecer un viaje, etcétera.Es decir, no porque si no se pone un saquito se va a quebrantar su salud y si no estudia no va a saber muchas cosas que son imprescindibles para moverse en el mundo y progresar ocupacionalmente, y así infinidad de ejemplos.Algunos de ellos totalmente innecesarios e inútiles, porque muchas de aquellas obligaciones que los mayores imponían a los niños a través de los tiempos fueron descalificadas posteriormente. De modo que no sólo se les mintió desconociendo sus sentimientos, o se distorsionó el importante proceso de aprendizaje convirtiéndolo en un soborno, sino que en algunos casos se lo hizo para obtener del niño una respuesta que no aporta nada ni al infante ni al grupo familiar, ni al medio que rodea a ambos.